martes, 12 de junio de 2018

LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA EN VENEZUELA FRENTE A LA CRISIS SOCIOECONÓMICA, POLÍTICA Y CULTURAL


La Educación Superior o universitaria juega un papel muy importante en el sistema educativo nacional, siendo ésta la etapa en la formación integral del ciudadano que va más allá de una formación humanística, científica y técnica, puesto que promueve el logro de objetivos vinculados a la realización plena de la condición humana. En este sentido, la educación universitaria tiene como meta lograr el pleno desarrollo de la personalidad y el logro de un hombre sano, culto, crítico y apto para convivir en una sociedad democrática, justa y libre, basada en los buenos principios, los valores de la familia y la valoración del trabajo, así como la preservación y enriquecimiento del ambiente, donde el ciudadano sea capaz de participar activa, consciente y solidariamente en los procesos de transformación social, consustanciado con los valores de la identidad nacional, la comprensión, la tolerancia, la convivencia y las actitudes que están en pro del fortalecimiento de la paz. Sin embargo, la situación país que atraviesa Venezuela, no parece ser el mejor escenario donde se garantice todo lo antes expuesto o, por el contrario, es un reto que se debe asumirse, a pesar de los tiempos adversan el porvenir de la nación venezolana.

La realidad es que la crisis económica, social, cultural y política que actualmente está atravesando Venezuela ha venido afectando a todos los sectores del país y por ende a la educación universitaria, la cual no escapa de esta cruel realidad. Es evidente que las constantes dificultades que experimentan los estudiantes universitarios, además de los profesores y empleados de las diversas casas de formación profesional, para asistir a sus jornadas, es una de las principales causas de este problema, puesto que es casi imposible encontrar efectivo para el pasaje que los traslade a clase. O tal vez, otra realidad es la falta a clases por verse en la obligación de comprar alimentos como prioridad para satisfacer una necesidad básica, viéndose atrapados en inmensas colas que absorben gran parte del día a día: podría decirse que la crisis económica está paralizando las universidades venezolanas, e incluso hasta el punto de quedarse vacías, debido a la deserción estudiantil y profesoral de las universidades siendo ésta una realidad latente, puesto que un significativo número de estudiantes y profesores se han visto en la obligación de abandonar las aulas de clases, para emigrar a otro país en busca de una estabilidad económica que le permita mejorar su condición de vida que no le está garantizando su propio país.

A pesar de que la educación superior en Venezuela es golpeada por la gran avalancha de la crisis económica nacional, puede observarse que aún profesores y estudiantes transitan por los pasillos de los recintos universitarios sabiendo que esta situación atentan contra sus bolsillos y su permanencia en las aulas. No obstante, esta viene a ser la otra cara de la moneda, ya que son ellos los que apuestan por un mañana diferente y, de esta manera, continúan estudiando con la intención de finalizar sus carreras profesionales, a pesar de las dificultades antes señaladas, optando por una vida más sacrificada, entre el trabajo y los estudios. Sin embargo, la situación para estos estudiantes, cada vez se pone más aguda, porque tienen que sobrellevar y superar escollos como la incapacidad de reponer insumos de estudio, el aumento constante del pasaje, el incremento de los créditos para estudiar; en el caso de las instituciones privadas, la paralización de actividades, convirtiéndose en la propia odisea del universitario.

Hoy más que nunca, el nivel universitario debe profundizar y solidificar estrategias y métodos que permitan superar las situaciones adversas por las que atraviesa el país y, en cierto modo, crear las herramientas necesarias que garanticen a la sociedad avanzar en áreas importantes como los diferentes servicios públicos y dar un impulso certero a su propio desarrollo. Para que esto sea posible, es necesario trabajar en un cambio en cuanto a la estructura del sistema. En este sentido, se hace menester plantearse la situación país como un paradigma que amerita ser abordado desde diversas perspectivas, incluyendo el sistema universitario y, desde esta realidad, trabajar en función de un cambio totalmente diferente al que tenemos ahora; involucrando y comprometiendo en dichos planes estratégicos, a los propios gobernantes y poderes públicos en general.

Desde una perspectiva muy particular o personal, puede considerarse la gran importancia que tiene la universidad para ayudar a resolver la crisis que atraviesa el país, empezando por hacer de la misma,  un espacio donde se planteen objetivos y estrategias que tengan como meta principal, afinar las destrezas y convertirlas en habilidades que sean eficientes y productivas que permitan ir dando respuestas a cada una de las interrogantes o soluciones a los diversos problemas que se vienen presentando como retos, necesidades y expectativas sociales. La misma situación país, ha inspirado a la creación de buenas estrategias que han surgido de forma espontaneas, partiendo de los mismos valores puestos en práctica, tales como la solidaridad, amistad, compañerismo, corresponsabilidad y apoyo incondicional de jóvenes que, desde el exterior, brindan a compañeros que aún siguen estando presentes en las aulas de clases, hasta cumplir sus metas. Pero a esto debe estar integrado el mejor papel humanista que puede desempeñar el docente en todos los niveles de educación, sin restarle la calidad y objetivo que tiene la misma.

Sin embargo, de prolongarse esta situación crítica en el territorio venezolano, es preocupante que se agravará más todavía la situación en el ámbito universitario, hasta tal punto de afectar negativamente su estructura. Por esta razón, se hace más que urgente y pertinente abordar un proceso de cambio de la educación universitaria que esté liderada por su estructura representativa e institucional, con la participación responsable de todos los actores de la comunidad universitaria y de la sociedad a la cual ella debe su servicio, puesto que deterioro en el que se encuentran muchas de ellas, debido a la conflictividad generada tanto dentro como fuera del sector universitario, exige no permanecer de brazos cruzados, sino por el contrario; si es necesario tocar fondo como última estrategia, para tomar el mejor impulso para salir a la superficie, se debe asumir como un compromiso de todos y por todos, donde el norte sea una Venezuela libre garantizada por su sistema educativo en especial, caracterizada por la gama de oportunidades que ofrezcan sus universidades.
                                                                                               Licdo. Héctor J. Oviedo Romero