LA GESTIÓN
GERENCIAL DESDE EL ÁMBITO EDUCATIVO Y LA
EXPERIENCIA LABORAL
(Ensayo II)
El Sistema Educativo venezolano ha venido abordando
los diversos paradigmas que se presentan en la sociedad, asumiendo como reto,
la innovación y aplicación de nuevas estrategias que le permitan garantizar las
herramientas necesarias que respondan a cada uno de los desafíos en los
diferentes ámbitos sociales. Así mismo, la figura del gerente educativo se ha
venido perfilando, adaptándose a las circunstancias que se presentan a través
de la historia. Tanto el docente encargado de gerenciar como el acto propio de
la gestión gerencial, está dirigidas a garantizar un mejor clima educacional
que le permita ofrecer una mejor calidad de vida desde el proceso
enseñanza-aprendizaje, basado en los valores educativos, la práctica de los
buenos principios, promoviendo el liderazgo participativo y protagónico, donde
se integren en el trabajo todos los actores corresponsables del proceso
educativo.
En
este sentido, los Centros Educativos, ha venido asumiendo importantes
retos, por
una parte, aquellos emanados por el Ministerio del Poder Popular para la
Educación que están orientados a la Calidad Educativa, pero por otra
parte,
viene asumiendo importantes desafíos que se encuentran inmersos en su
propia
realidad, entendiendo que cada espacio educativo experimenta y vive
realidades
totalmente distintas que ameritan aplicar estrategias que respondan
específicamente a cada uno de esos retos. Desde el punto de vista
institucional, se cuenta con equipo de excelentes profesionales de la
educación, además del personal administrativo y obrero. A parte, también
cuenta
con una buena infraestructura que ha permitido materializar proyectos
como el
servicio del comedor, panadería, creación del salón múltiple entre
otros, todo
esto gracias a la buena gestión aplicada en los últimos cargos
directivos con
los que ha contado dicha institución. Sin embargo, puede observarse sin
el
menor esfuerzo posible que los resultados pudieran ser mejores si se
llevara a
la práctica el verdadero trabajo en equipo, es decir, realmente integrar
el
excelente trabajo que ya se viene realizando desde las distintas áreas
de
formación, pero de forma muy individual, a un proyecto que no se quede
solo en
un título plasmado en un papel, sino que se materialice por medio del
esfuerzo
de cada uno de los que hacen vida en la comunidad educativa, tanto
personal
obrero, administrativo, padres y representantes, comunidad en general y,
por
supuesto, los docentes en todo el sentido amplio de la palabra.
Hoy
día, puede
observarse que uno de los problemas que tiene la institución es la
verdadera
integración en el trabajo y, por ende, en la materialización del
proyecto
general, ya que cada quien, además de sólo centrarse en su área de
formación
como si ésta fuera la única, hay muy poca disponibilidad en integrarse a
las
otras áreas de conocimiento, aparte de percibirse un aire de competencia
no muy
sana por un importante número del personal que allí labora; docente,
administrativo y obrero. Pero lo más alarmante del caso es que el
epicentro de
la situación surge del mismo equipo de coordinación, e incluso directivo
que,
al parecer, asumen otra aptitud cuando son promovidos a dichos cargos.
Este aire
de competencia no muy sana, resulta ser lo suficientemente
contraproducente
como para no permitir la consolidación de un verdadero equipo de trabajo
y por
el contrario aumentan las dificultades para la materialización de los
proyectos
fijados por ese pequeño pero significante grupo de personas que sí
apuestan al
trabajo en equipo y hacen de la Institución un Centro Educativo
ejemplar. Sin embargo, dentro de las características de una buena
gestión
gerencial y el perfil del gerente educacional, se encuentra en que la
misma
está orientada en la búsqueda y el mantenimiento de la excelencia y la
calidad en
sus diferentes ámbitos que, en sí, garanticen la armonía y los mejores
resultados en el ambiente educativo desde el trabajo en equipo y
promoción del
liderazgo colectivo, corresponsable y protagónico. Es así que, si el
director encargado de esta institución tiene la intención de la
garantizar un legítimo gobierno institucional, debe tener bien claro que
dentro
de sus funciones está velar por el fortalecimiento de los proyectos
académicos,
el mantenimiento de la autonomía institucional en el marco de las
políticas
públicas, la participación activa y con conciencia de la comunidad
académica en
general y, para esto es necesario, que tenga la completa disposición de
desprenderse
de aquellas actitudes que no le permiten abordar los nuevos enfoques de
la
gestión organizacional y transformar la institución en un centro de
interacción
constructiva que es la que va a elevar la calidad educativa, pero
entendiendo
que todos y cada uno de los actores que allí participan, son necesarios y
cumplen una importante tarea, aun cuando su funciones sean diferentes,
puesto
que el verdadero éxito está en la integración del trabajo en equipo y la
promoción de la formación integral.
Licdo. Héctor J. Oviedo Romero
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